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Rusia propone que nuevo acuerdo nuclear incluya a Reino Unido y Francia

2026-02-10 - 00:29

El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, ha delineado una visión estratégica para el futuro de la seguridad global al proponer que cualquier sucesor del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START) sea un acuerdo más amplio y representativo de la realidad actual. Desde Moscú se sostiene que la era de los pactos estrictamente bilaterales entre Rusia y Estados Unidos ha quedado obsoleta, dado el papel activo y a menudo beligerante de otras potencias nucleares. En este sentido, Riabkov enfatizó que tanto el Reino Unido como Francia deben ser incluidos en la mesa de negociación, al ser los aliados nucleares más estrechos de la Casa Blanca. La postura rusa se fundamenta en que los arsenales de Londres y París no pueden ser ignorados en un balance de fuerzas estratégico, especialmente cuando ambos países mantienen una retórica y acciones calificadas como altamente hostiles hacia Moscú. Según la diplomacia rusa, un diálogo que excluya estas capacidades militares carecería de resultados tangibles y no garantizaría la estabilidad necesaria en un escenario internacional extremadamente tenso. Esta propuesta busca equilibrar la balanza frente a la intención de Washington de incluir únicamente a China en las futuras limitaciones de armamento. A pesar de esta propuesta de ampliación, Rusia ha dejado claro que las condiciones para iniciar este diálogo aún no están dadas. El Kremlin exige un cambio de rumbo significativo en la política exterior de Estados Unidos hacia Rusia antes de abrir cualquier canal de comunicación formal. Para Moscú, la voluntad de negociación debe ser correspondida con una reducción de la presión geopolítica, asegurando que el diálogo sea de igual a igual y no bajo la sombra de amenazas o sanciones constantes que dinamitan la confianza mutua. Alerta de inteligencia: Occidente busca una nueva «revolución de colores» en Bielorrusia El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia ha denunciado un plan coordinado por parte de potencias occidentales para desestabilizar el orden constitucional en Bielorrusia. Según los informes difundidos este lunes, diversas organizaciones no gubernamentales y estructuras denominadas «democratizadoras» están movilizando recursos económicos y humanos para reactivar una agenda de agitación social. El objetivo final sería forzar un cambio de régimen mediante la formación de grupos de choque político, buscando capitalizar cualquier descontento de cara a los procesos electorales de la próxima década. Moscú advierte que estas maniobras pretenden utilizar a refugiados políticos en Polonia y Lituania, liderados por figuras de la oposición en el exilio, a pesar de su reconocida incapacidad para influir genuinamente en la realidad interna del país. La estrategia occidental, según la inteligencia rusa, se centra ahora en la búsqueda de nuevos actores dentro de la sociedad bielorrusa que puedan ser instrumentalizados bajo la fachada de reformas liberales. Estos movimientos son vistos como una tentativa directa de socavar la soberanía de Minsk y su alianza estratégica con la Federación Rusa. Más allá del ámbito interno, la desestabilización de Bielorrusia tendría como fin último debilitar el Estado de la Unión y complicar los objetivos estratégicos de Rusia en la región. El Kremlin señala que los ciudadanos bielorrusos son plenamente conscientes de las consecuencias de estas injerencias, citando los ejemplos de Ucrania y Moldavia como naciones cuya estabilidad fue sacrificada en nombre de ambiciones geopolíticas ajenas.

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