Serguéi Mélik Bagdasárov: las relaciones bilaterales son independientes de presiones
2026-03-16 - 12:09
La entrevista con el embajador de Rusia en Venezuela, Serguéi Mélik-Bagdasárov, fue para hablar de los 81 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones. Pero en el camino nos tropezamos con otra efeméride que involucra a dos personajes de Rusia y Venezuela. Los 240 años del encuentro entre Francisco de Miranda y Catalina II de Rusia, conocida en la historia como Catalina La Grande, quien se convirtió en emperatriz en 1762, tras derrotar a su esposo Pedro III. “Es una historia apasionante”, dice el embajador refiriéndose a la amistad surgida entre el precursor de la independencia venezolana y la emperatriz rusa. Mélik-Bagdasárov recordó que Miranda vivió un año en Rusia, donde se hizo coronel de su ejército y Catalina lo salvó de dos atentados. Ella ordenó a las legaciones diplomáticas rusas establecidas en Europa que alojaran al prócer independentista venezolano, quien huía del imperio español. Curucuteando entre sus apuntes, el embajador consiguió el dato de que Francisco de Miranda fue el primer latinoamericano en pisar territorio ruso, ayudado por el cónsul moscovita asentado en Turquía. El diplomático nos recibió en la sede de la embajada de la Federación Rusa, ubicada en la urbanización Las Mercedes de Caracas. Tiene anotados algunos puntos en un papel que resumen los hechos relacionados con la evolución de las relaciones Rusia-Venezuela, establecidas formalmente cuando ocupaba la presidencia del país Isaías Medina Angarita. Para iniciar ese relacionamiento diplomático, Medina Angarita nombró en 1945 al escritor José Rafael Pocaterra como embajador de Venezuela en la Unión Soviética. Pocaterra estuvo preso en La Rotunda, cárcel gomecista que quedaba donde actualmente se observa la plaza La Concordia, Caracas; prisión que le dio insumos para escribir sus Memorias de un venezolano en la decadencia. —¿Cómo han evolucionado las relaciones Rusia-Venezuela en 81 años? —Las relaciones diplomáticas entre Rusia y Venezuela cuentan con más de 8 décadas (el 14 de marzo se cumplieron 81 años) y últimamente han alcanzado el nivel de asociación estratégica basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana y la no injerencia en los asuntos internos. Esos principios han sido reiteradamente destacados por los presidentes Vladimir Putin y Nicolás Maduro. —Refrésquenos algunos frutos concretos de esa relación —A lo largo de estas décadas se han firmado más de 300 acuerdos bilaterales que abarcan áreas como energía, cooperación técnica-militar, industrial, farmacéutica, transporte, ciencia y tecnología, educación, cultura, deporte, comunicaciones y turismo. En mayo de 2025, los presidentes Putin y Maduro firmaron en Moscú el Tratado de Asociación Estratégica, que consolida esta colaboración y abre una nueva etapa en la relación bilateral. —¿Cómo sería esa nueva etapa? —Tenemos que buscar no solo nuevas formas, sino nuevos proyectos. Este tratado firmado en 2025 es como una base, una característica de la nueva etapa de nuestra relación, sin ninguna alusión a lo que ocurrió el 3 de enero pasado. No. Seguimos desarrollando nuestras relaciones estratégicas y la cooperación, unidas hacia el futuro. —Y en materia cultural, educativa. —Otro de los frutos de las relaciones Rusia-Venezuela es el desarrollo de intercambios culturales (abrió sus puertas la Casa de Rusia) y educativos. En esa última área, registramos el número de becas que el gobierno de Rusia ofrece a los venezolanos, que es el más grande en la región y equivale a 200 personas. Claro, uno de los logros del año pasado fue la inauguración de la Plaza de la Victoria (cerca de Plaza Venezuela) con el monumento dedicado a los 80 años de la victoria del pueblo soviético contra el fascismo —Amplíe el contenido de los acuerdos en materia energética. —Entre los frutos concretos destacan proyectos energéticos conjuntos en el sector petrolero, cooperación tecnológica y científica. En 2025 fue inaugurada la estación terrestre de recepción de datos del sistema global de navegación (Glonass). Destaco que el año pasado creció tres veces más la importación a Rusia de los productos venezolanos, café y cacao, por ejemplo. —¿Se han establecido nuevos términos para las transacciones comerciales, incluido el petróleo? —Nuestras empresas mixtas con Pdvsa siguen; Rusia es accionista minoritario, Venezuela mayoritario. Seguimos extrayendo el petróleo, produciendo el petróleo que después comercializa Pdvsa. Desde el inicio era así. ¿A quién lo comercializa Pdvsa? Ese es un tema venezolano, soberano. —¿Esa asociación con Pdvsa sigue igual pese a la reciente aprobación de una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos? —La reforma de la legislación no tiene una influencia en los contratos, en los tratados y en los acuerdos logrados antes. Seguimos trabajando como antes. —¿Una relación a base de todo? —Consideramos que el potencial de cooperación con Venezuela está lejos de agotarse. Las prioridades actuales incluyen el fortalecimiento de la cooperación energética, el desarrollo de proyectos en la esfera de la tecnología, así como la expansión de los vínculos en agricultura, salud, educación y cultura. El presidente Vladimir Putin ha señalado que ambos países trabajan para ampliar la cooperación en energía, industria farmacéutica, transporte, exploración espacial y tecnologías avanzadas. —¿La relación Rusia-Venezuela está por encima de lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero pasado? —Las relaciones Rusia-Venezuela son de base sólida y no se han visto afectadas en su esencia y continúan desarrollándose con normalidad. Los vínculos bilaterales son independientes de presiones externas y responden exclusivamente a los intereses legítimos de ambos Estados. Mantenemos contacto permanente con las autoridades venezolanas; existen numerosos proyectos conjuntos que ambas partes desean continuar desarrollando. Claro, lo ocurrido el 3 de enero fue un golpe fuerte, drástico y muy doloroso, no solo para Venezuela, sino para la humanidad, porque lo que ocurrió no tiene precedente cuando secuestran a un presidente y a la primera dama. —¿Todo bien en ese aspecto? —Yo no veo ningún cambio que pueda dañar nuestra relación. Siempre en los tiempos difíciles se abren las oportunidades. Por ejemplo, la pandemia. En un momento difícil y duro tú puedes cerrar tus puertas, pero no vas a lograr nada con esto. Ahora, si vas a buscar en esas circunstancias tan difíciles otras vías, otros canales de cooperación, siempre vas a prosperar. Eso sucedió con nuestra cooperación en materia de salud con ocasión de la pandemia del covid. —En ese tiempo Venezuela estaba bloqueada económicamente. —Claro, las medidas coercitivas unilaterales son un instrumento que aplican contra el derecho sagrado al desarrollo de las naciones. Es una forma, no solo de contener el desarrollo, sino también de hacer daño a ese desarrollo y hacer injustas las condiciones de competición entre las naciones. Competición económica, comercial, científica. Es un instrumento que está diseñado para detener o contener el desarrollo. Es criminoso. —Pero así no lo ve la Fiscalía de Corte Penal Internacional, cuyos jueces desecharon investigar las medidas coercitivas unilaterales impuestas a Venezuela y denunciadas por el gobierno del presidente Nicolás Maduro como crímenes de lesa humanidad. —Rusia no forma parte de la Corte Penal Internacional, que nació como una esperanza para la humanidad, para la justicia de la humanidad, una justicia internacional. Pero después de décadas de existencia, esta corte se ha transformado con la burocracia europea y otros; se ha transformado, no para la justicia, sino para promover los intereses de una pequeña parte de la humanidad. No atiende las necesidades del sur global; solo atiende las necesidades de los países desarrollados del occidente global. —¿Una corte burocrática? —Ese es el problema, por eso Rusia optó por salirse, desvincularse totalmente de ese organismo, que no sirve para los intereses del progreso. Ahora lo que vemos es la evidencia, de que las medidas coercitivas unilaterales hacen daño. Incluso la Organización de Naciones Unidas dice que sí hay un efecto negativo para el desarrollo. —Volvamos al tema del 3 de enero. ¿Qué demanda Rusia ante la situación del presidente Nicolás Maduro y su esposa?. —La posición de Rusia respecto a Venezuela ha sido consistente durante muchos años. Moscú parte de un principio fundamental: el respeto a la soberanía y a la libre determinación de los pueblos. En cuanto al presidente Maduro, nuestro país ha condenado en numerosas ocasiones su secuestro y el de la primera combatiente, diputada Cilia Flores. La agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela es una evidencia de la violación brutal del derecho internacional. Demandamos la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y su esposa. —El presidente Putin aboga por el diálogo interno. —El presidente Putin ha reiterado la solidaridad de Rusia con el pueblo venezolano y ha reafirmado su apoyo a la estabilidad y al diálogo interno del país. Desde esa perspectiva, Rusia no formula demandas políticas. Lo que defiende es el respeto al derecho internacional y el rechazo a cualquier intento de presión externa que pueda afectar la estabilidad del país o el bienestar de la población. —La presidenta (e) ha recalcado la necesidad de perdonar para avanzar hacia la estabilización del país. —En ese contexto es importante recordar las palabras de la presidenta Delcy Rodríguez con ocasión del reconocimiento al gobierno venezolano por parte de Estados Unidos. Ella dijo: “No es el reconocimiento a una persona o a un gobierno, es el reconocimiento a un país y que ese país pueda recuperar la vida, pueda respirar en materia de servicios, salud, educación. Eso para mí es lo más importante que pueda traer todo este proceso de reordenamiento y normalización. Venezuela lo merece”. Rusia considera que este enfoque refleja el principio fundamental de la diplomacia: poner en el centro los intereses del pueblo y la estabilidad del Estado venezolano. —Uno de esos intereses es la paz; también lo ha dicho la Presidenta. —Trabajar en un ambiente de paz es más eficaz. La paz y la unidad del pueblo son las condiciones para el desarrollo de cualquier nación. Claro, la nación venezolana fue agredida el día 3 de enero y cualquier organismo vivo: una nación, una familia, un pueblo, reacciona de forma natural uniéndose. Cuando te agreden, tienes que unirte, proteger la paz. Paz, unidad y gobernabilidad son las prioridades, tal como lo declaró la presidenta Rodríguez, quien las sigue promoviendo como las bases necesarias para el desarrollo del país. —¿Cambios en la geopolítica mundial?, ¿cómo los analiza? —El proceso de la construcción del mundo multipolar, pluricéntrico es un proceso doloroso, es un proceso largo, pero es un proceso objetivo. Nosotros vemos solo los efectos colaterales, tan dolorosos, trágicos, fuertes, pero no pueden cambiar el rumbo. Estoy totalmente convencido. Estos son los eslabones de una cadena de los cambios de la humanidad. Pero, como he dicho, la violencia como tal no hace una paz sólida, duradera para el desarrollo. —Y en las actuales circunstancias de múltiples conflictos en varias partes, ¿cuál es la salida? —Lo que lleva al desarrollo es la mesa de diálogo. La lección para la unidad, que fue más drástica para la humanidad, fue la Segunda Guerra Mundial; pero no fue la guerra como tal la que produjo la paz duradera para el futuro. Al revés, la guerra hizo un gran daño, enorme. Fue el diálogo posterior, los acuerdos posteriores, la fundación de la Organización de Naciones Unidas (...) eso es lo que dio para la unidad, para el desarrollo tecnológico, humano, social. —Observamos que ese desarrollo del mundo multipolar y pluricéntrico ha sufrido muchos golpes. —Sí los ha sufrido; estos golpes son muy dolorosos, pero no creo que vayan a cambiar el rumbo, sino que las cicatrices van a hacer el cuerpo de este proceso más resistente. —Estados Unidos, cuya administración actual está a la vanguardia de esos golpes contra el mundo multipolar, no ha llamado a una mesa de diálogo, como fórmula para buscar la paz duradera, según su criterio. —Lo que vemos hoy no tiene un buen futuro. La sabiduría de tal o cual gobierno, la sabiduría del gobernante, la madurez y la fuerza no solo se ven en la fuerza, sino en la capacidad de asumir, analizar y sacar lecciones de los errores. Tienes que aprender de tus errores y hacer cambios en la marcha. No solo con la fuerza puedes lograr, sino también con análisis. Si hay un gobierno responsable, va a sacar lecciones de sus errores. —Francisco de Miranda y Catalina La Grande. Usted recordaba antes de la entrevista que el año entrante se cumplen 240 años de ese encuentro ocurrido en Rusia. —Una historia muy apasionante, interesante. La humanidad siempre tiene que ver hacia el futuro. En aquel entonces, cuando nuestros predecesores, la emperatriz y Miranda se encontraron en Kiev (Ucrania), hablaron del futuro. La mirada de la emperatriz fue muy simpática; simpatizó con las ideas de independencia de Francisco de Miranda: cómo las naciones latinoamericanas iban a desarrollarse. Por eso Miranda recibió tanto apoyo de la emperatriz con su postura progresista hacia el futuro. Siempre la unidad tiene que ver hacia el futuro.