Simón queda viudo a los 20 años
2026-03-29 - 04:55
Bolívar vuelve a España en octubre de 1803, en Madrid se entrevista con el padre de su esposa muerta Rafael Marrón González IX El 2 de enero de 1803, a los 240 días de matrimonio, escasos diez meses, muere de fiebre amarilla o de una caída en el baño, la joven esposa. El dolor fue indescriptible. En 1828 le comentará a Perú de Lacroix: «...Quise mucho a mi mujer con la que me casé sinceramente enamorado y a su muerte juré no volver a casarme». «...Si no hubiese enviudado quizá mi vida hubiera sido otra; no sería el General Bolívar, ni el Libertador...la muerte de mi mujer me puso muy temprano en el camino de la política; me hizo seguir el Carro de Marte en lugar del Arado de Ceres...». No la volvió a nombrar hasta el día en el que dictó su testamento, en 1830. Desde aquel momento la soledad lo acompañó, a pesar de que muchas mujeres figuran en su vida, pero la huella de otra mujer singular acompaña la suya en la historia, Manuela Sáenz, la quiteña que le siguiera desde el 16 de junio de 1822 hasta su ocaso político, y le salvó la vida la noche del 25 de septiembre de 1828 mereciendo que Bolívar la llamara la Libertadora del Libertador, pero que no le siguió en su voluntario destierro a Santa Marta, quizás porque los planes de Bolívar eran continuar hacia Europa y su situación económica era muy precaria. Manuela Sáenz tenía treinta y tres años cuando muere Bolívar, y era una de las mujeres más hermosas de su tiempo y sin embargo dedicó el resto de su vida a cultivar la memoria del héroe. El inefable Santander extendió hasta ella su odio, el primero de enero de 1834, le dio tres días para salir de Bogotá. Murió el 23 de noviembre de 1856, en la mayor pobreza en el puerto de Paita, en Perú, tenía 59 años. Todas sus pertenencias, incluyendo su inseparable cofre que contenía las cartas de Bolívar, fueron quemadas. Su nombre se salvó para la historia gracias a la nobleza del general O’Leary. La ruina, el oprobio, el asesinato, fue el destino de todos los amigos íntimos de Bolívar: Sucre, Manuela, Choquenhuaca, Simón Rodríguez y Perú de Lacroix que se suicidó, entre otros, son una conspicua muestra de esta aseveración. Bolívar viudo vuelve a España Bolívar vuelve a España en octubre de 1803, en Madrid se entrevista con el padre de su esposa muerta y le entrega algunas pertenencias de ésta, y manifiesta su intención de radicarse allí, pero el 5 de marzo de 1804 se publica un bando real: «Los forasteros y los no domiciliados deben salir de la ciudad», porque no hay abundancia de trigo, principalmente deben alejarse los hijos de América y de Filipinas, ambas posesiones españolas. Extraña conducta de la metrópoli para con los hijos de sus dominios ultramarinos, pero muy oportuna porque obligó a Bolívar a reflexionar sobre la auténtica situación de los americanos en el régimen colonial español. Hasta ese momento se consideraba un orgulloso español en su Metrópoli, un pundonoroso oficial del ejército de su Majestad el Rey, saberse extranjero debió ser un golpe muy fuerte para su autoestima. Y en ese momento, quizá, se le presentaría en toda su crudeza la opinión del conde de Turena, quien expresaba «que los americanos era una raza de monos, llena de vicios y de ignorancia, indignos de ser representantes ni representados». Hasta ese preciso instante para Bolívar España era una dividida en dos continentes, era tan España Caracas como Madrid, a partir de entonces comprendió que la España americana era súbdita de la España europea. Y que, como luego escribiría en La Carta de Jamaica en 1815: «...Los americanos... no ocupaban otro lugar en la sociedad que el de siervos propios para el trabajo, y cuanto más, el de simples consumidores; y aun esta parte coartada con restricciones chocantes...». Como una cegante fulguración todo el desprecio peninsular por sus descendientes americanos se le revelaría esa mañana y por primera vez sentiría la rebeldía ante su jurídica condición de inferior, y quizá sentiría vergüenza por el trato que los mantuanos caraqueños dispensaban a los pardos. De España a Francia Y toma el camino de París, acompañado de su paisano y amigo Fernando del Toro, once años mayor que él y primo de María Teresa; en esa ciudad se entrevista con el barón de Humboldt a quien pregunta si cree que América pueda algún día conducir su propio destino, y el sabio alemán le respondió: «Podría, pero faltan recursos y quizá hombres preparados para realizar una guerra de independencia», y Aimé Bonpland interviene y expresa: «Las revoluciones producen a sus hombres. La de América no será una excepción». «Aquel día salió Bolívar pensativo del gabinete de trabajo de Humboldt: un resplandor había iluminado su espíritu. Acababa de entrever el objeto hacia el cual habían de tender sus energías».(Mancini). Después de esta entrevista Bolívar y Humboldt mantuvieron una amistad que duró toda la vida. Dos evidencias concretas son: la carta de Bolívar desde Bogotá fechada el 10 de noviembre de 1821: «Mr. Bollan que parte mañana para Europa, ha querido encargarse con placer, de estas letras que llevarán a Ud. la expresión de mi recuerdo de mi afecto y de mi consideración. El barón de Humboldt estará siempre con los días de la América presentes en el corazón de los justos apreciadores de un grande hombre, que con sus ojos la ha arrancado de la ignorancia y con su pluma la ha pintado tan bella como su propia naturaleza. Pero no son estos los solos títulos que Vd. tiene a los sufragios de nosotros los americanos. Los rasgos de su carácter moral, las eminentes cualidades de su carácter generoso tienen una especie de existencia entre nosotros; siempre los estamos mirando con encanto. Yo por lo menos al contemplar cada uno de los vestigios que recuerdan los pasos de Vd. en Colombia me siento arrebatado de las más poderosas impresiones. Así, estimable amigo, reciba Ud. los cordiales testimonios de quien ha tenido el honor de respetar su nombre antes de conocerlo, y de amarlo cuando le vio en París y Roma». Y la carta que Humboldt le envía a J.B. Boussingault al recibir esta correspondencia: «He recibido una carta del general Bolívar, de la cual tengo el impudor de enviar a Ud. una copia. Ella no puede ser más lisonjera, y lo es tanto más que yo no había escrito al general desde hace 15 años y que estaba en incertidumbre sobre el efecto que producirían las cartas que yo le he dado a Ud. Verá Ud. que esta incertidumbre ha cesado enteramente. El hombre que me escribe espontáneamente esas líneas recibirá a Ud. como yo lo deseo...». Boussingault narra en el tomo I de sus Memorias que tanto él como Gay-Lussac habían visitado el Vesubio en compañía de Bolívar, esta visita debió ocurrir, según Lecuna, a fines de agosto o principios de septiembre de 1805. Bolívar en París y Fanny du Villars Bolívar, con 22 años, acompañado de Fernando del Toro, se estableció en París, ciudad donde llegó a principios de mayo de 1804, en una casa de la rue Vivienne. Se reencuentra con su prima lejana (parentesco auténtico según Lecuna) Fanny Trobriand Aristeguieta du Villars, que cuenta con 28 años, a quien había conocido en Bilbao en 1801. La señora du Villars adquirió fama en París por sus suntuosas fiestas, dadas en el salón de su hotel, a las que acudían los miembros de la nueva corte creada por Napoleón para su naciente imperio, a la que pertenecía su esposo, el barón Dervieu du Villars, de 55 años. Por algunas expresiones en la correspondencia posterior de Fanny, como: «...Dime... pero escríbemelo con tu propia mano, que eres verdaderamente mi amigo. Es el único sentimiento que deseo y por el cual siento celos, pues no tengo derecho a reclamar nada más», los historiadores han deducido que fueron amantes. Cuando Bolívar es ya el Libertador y presidente de Colombia, Fanny le escribe para pedirle dinero, para venderle el hotel por 300.000 francos, o para pedirle que reciba a su hijo Augusto y lo case con alguna joven de la familia y le designe algún destino en Europa como cónsul de la nueva República. Bolívar no le respondió. Continuará. EL AUTOR es escritor, poeta, historiador, docente y comunicador social. Autor de varios libros. Es, además, el presentador oficial del noticiero estelar de Washington TV. @RafaelMarron https://www.youtube.com/@Washingtontv1