Sin demora
2026-03-05 - 12:18
Con el inicio de la operación militar especial de Rusia en Ucrania, guerra provocada por el Occidente colectivo, el presidente Nicolás Maduro Moros reflexionó sobre los esfuerzos que tenía que hacer Venezuela para evitar ser parte de una locura de guerra que parecía haberse establecido en el planeta, con una escalada que visualizaba en el mediano y largo plazo. Cuatro años después nuestra Patria se está recuperando, en medio de todo tipo de tensiones y desafíos, a una agresión militar directa que concluyó en el secuestro del jefe de Estado y de la primera dama Cilia Flores; mientras el mundo sigue imparable en una escalada que pudiera llevarnos a la concreción definitiva de la tercera guerra mundial. Esto es válido recordarlo porque nuestro país de manera corajuda eligió sostener los caminos de la diplomacia y la paz para afrontar las contradicciones históricas con sus adversarios, promoviendo en primer lugar la protección del pueblo venezolano, su derecho a la paz, la independencia y la soberanía que nos ganamos en el concierto de las naciones hace más de 200 años. Aunque parezca incomprensible a primera vista, la realidad de la letra pequeña de la política le otorga un gran valor a sostenernos en esta acción, al margen de cualquier otro señalamiento que puede ser muy válido, pero a su vez peligroso para nuestra vida como nación. El tiempo y la historia darán cuenta de los esfuerzos del Alto Mando Político y Militar de la Revolución Bolivariana, y de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, para encauzar tan peligroso momento político, donde Venezuela pudo haber entrado en una lógica de guerra total. También le dará su justo valor a la actitud del pueblo venezolano que no ha caído en las consejas de los extremistas que celebran la atrocidad que cometieron contra Venezuela el 3 de enero. Avanzar en el sendero de la racionalidad y la paz y no caer en las provocaciones de una guerra total contra una potencia nuclear como EEUU es un esfuerzo del cual solo el mediano y largo plazo nos mostrarán resultados. Sin embargo, ha sido heroico el papel del pueblo venezolano que no solo intenta reencauzar su cotidianidad en medio de muchas dificultades, que hemos tenido que enfrentar todos estos años para defender nuestra condición de Patria libre, sino además en cuanto a encaminarse en los procesos propios de la acción política que trata de impulsar los contenidos de la Constitución nacional, sobre todo en cuanto a la democracia participativa y protagónica. En medio de un mundo que ha entrado en la locura de la guerra y se está matando sin tregua ni cuartel, Venezuela va a priorizar proyectos en la venidera Consulta Popular Nacional del 8 de marzo. Eso tiene un poderoso mensaje político que sólo podremos valorar en el tiempo.