¿Transición? No. “Reset” político con árbitro extranjero
2026-01-25 - 23:37
En un país donde las instituciones están secuestradas y el árbitro electoral es parte del equipo que juega con ventaja, el nuevo árbitro viene en inglés y con botas puestas. ¿Puede haber algo más colonial? Humberto González Briceño En Venezuela la palabra “transición” ha sido usada con una liberalidad que rozaría lo poético si no fuera trágicamente imprecisa. Bastó que Donald Trump, en un gesto tan ruidoso como selectivo, ordenara la captura de Nicolás Maduro por cargos de narcotráfico, para que ciertos sectores opositores —los más voluntaristas, los menos lúcidos— decretaran el inicio de una supuesta fase de transición democrática en el país. Como si el problema de fondo hubiese sido siempre una sola persona y no el régimen entero. Como si con sacar al monigote se desmontara automáticamente el teatro. Nada más lejos de la realidad. Porque mientras Maduro aparece esposado en caricaturas bien intencionadas y en análisis de sobremesa, el poder chavista sigue operando con la misma estructura militar, jurídica y represiva que ha sostenido al régimen durante más de dos décadas. La captura de Maduro no desmantela al chavismo, apenas lo aligera. Y en ese alivio se produce algo perverso: el régimen se renueva, se adapta y se ofrece de nuevo al mercado político internacional —esta vez con traje de democracia funcional y renovadas ganas de comerciar—. Lo que está en marcha, en efecto, no es una transición sino un “reseteo” político, un reinicio del sistema sin alterar su arquitectura esencial. Lo paradójico, o quizás lo grotesco, es que este nuevo episodio de la política venezolana tiene ahora un árbitro externo: la Casa Blanca. O más precisamente, su inquilino de turno. Ya sea Trump o su eventual sustituto, el presidente de Estados Unidos ha asumido, tácita o explícitamente, el rol de supervisor de este proceso de recomposición del poder en Venezuela. No es un dato menor. En un país donde las instituciones están secuestradas y el árbitro electoral es parte del equipo que juega con ventaja, el nuevo árbitro viene en inglés y con botas puestas. ¿Puede haber algo más colonial? La idea de una transición presupone una ruptura: de régimen, de lógicas, de pactos. Nada de eso está ocurriendo. Lo que tenemos es una mutación: el chavismo se libera del lastre que representaba Maduro y se reconfigura para disputar nuevamente el poder, esta vez con avales renovados, con relaciones fluidas con Washington, con el beneplácito tácito de quienes antes exigían sanciones y hoy celebran el pragmatismo. La oposición, por su parte, tiene una oportunidad —sí—, pero no porque se hayan abierto las compuertas de la democracia, sino porque el tablero ha sido reconfigurado y se les ha asignado un nuevo rol. En esta puesta en escena, podrán intentar disputarle el poder al chavismo, pero siempre bajo sus reglas y con su árbitro. La incógnita es si habrá elecciones tuteladas, negociaciones que deriven en un gobierno de unidad nacional o un nuevo fraude más sofisticado que el anterior. Nada está descartado. Ni lo peor ni lo menos malo. Y en medio de ese panorama resalta una única certeza: la incertidumbre. El terreno político venezolano está en plena reconfiguración. Viejos antagonistas aparecen hoy como aliados estratégicos, los enemigos de ayer se saludan con prudente cortesía, y los principios —cuando los hay— se negocian en nombre de la gobernabilidad. Una transición auténtica supondría la salida del chavismo del poder, no su reciclaje con aval extranjero. Lo demás es propaganda o ingenuidad. Al final, puede que no haya transición ni ruptura. Sólo una nueva temporada de esta larga tragicomedia nacional. El chavismo, sin Maduro, se prepara para seguir gobernando. La oposición, ahora reinsertada en el juego, intentará capitalizar la nueva correlación de fuerzas. Y Estados Unidos, como en los viejos tiempos del patio trasero, administrará las reglas de una partida que —conviene no olvidar— sigue jugándose con cartas marcadas. @humbertotweets EL AUTOR es abogado y analista político con maestría en Negociación y Conflicto en California State University https://larazon.net/category/humberto-gonzalez-briceno