Ucrania: la doble cara de Europa
2026-02-18 - 12:47
Del 13 al 15 de febrero de 2026 ha tenido lugar la Conferencia de Seguridad de Munich. Los líderes de varios países, especialmente europeos, esperaban con gran expectación la intervención del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Recordaban el agrio y duro discurso del vicepresidente J.D. Vance del año pasado, dirigido a los europeos, y los recientes acontecimientos en torno a Venezuela y Groenlandia, lo cual no era esperanzador. No obstante, el discurso de Rubio fue más conciliador, aunque engañoso y no logró disipar la desconfianza creada entre los europeos hacia el liderazgo de Estados Unidos. Además, la parte europea no ocultó su consternación sobre el tratamiento del tema de Ucrania del lado del gobierno de EEUU. Observaron con recelo que en el discurso de Rubio no se le prestara la debida atención, que, según ellos, merecía el tema de Ucrania. De este modo, mientras que, en el discurso de Rubio, al menos en su retórica, no hubiese espacio para la rusofobia, los lideres europeos en cambio en sus discursos volvían a repetir aspectos de su conocida cantaleta rusofobica. Peor aún, Rubio canceló una reunión prevista con líderes europeos en Múnich sobre Ucrania. Algunos lo interpretaron como señal que Estados Unidos se está distanciando de sus antiguos aliados y lamentan que toda esta “locura” se esté perpetrando para “complacer” a Rusia. Sin embargo, durante la conferencia se observó una brecha entre las declaraciones públicas de los dirigentes europeos de “apoyo hasta la victoria” en el tema de Ucrania y las discusiones a escondidas sobre concesiones territoriales basadas en el plan de Trump. Un analista afirmó que “las declaraciones públicas son una política para sus pueblos; son su reputación. Apoyan verbalmente a Ucrania, pero cuando se trata de asuntos específicos, se resuelven de otra manera y por deferencia a Estados Unidos”. El dilema de los europeos consiste en cómo admitir la derrota en el enfrentamiento con Rusia sin perder prestigio. En el sentido técnico-militar, los europeos no pueden hacer nada sin el apoyo de EEUU. A juicio de analistas, los europeos harán exactamente lo que les diga EEUU, pero en público podrán seguir enorgulleciéndose para mantener su propia autoridad.