Un camino complejo
2026-03-26 - 12:16
En política existen mil caminos y formas para resolver un asunto, sobre todo cuando su lógica puede ser incluso existencial. Venezuela eligió en medio de casi dos únicas posibilidades, después de la agresión militar del 3 de enero, no agotar la vía de la diplomacia y el intento de la paz para lograr dirimir contradicciones históricas sin que en el proceso medien millones de muertos. Esto lo afirmo porque de manera muy risueña se produjo en Bogotá la reunión de la Celac, cual Cid Campeador tratando de preservar temas que ya no existen, y sobre los cuales ya no tiene sentido hablar después de la agresión que ha sufrido Venezuela, dejada a su suerte negociando políticamente con el agresor. La realidad es que asumir las banderas de la paz no implica para nada dos cuestiones vitales. La primera es que las amenazas para la región, en un mundo de guerras y anomia total, se mantienen vigentes, y Venezuela entiende claramente ese asunto. En segundo lugar porque no faltan quienes pretenden descarrilar este proceso, promoviendo acciones de desestabilización bajo el argumento de ser acciones propias de reclamos “legítimos” de la población (que incluso pudiesen serlo pero nuevamente utilizados para dobles agendas). Por ende, en vez de andar balbuceando ideas vacías sobre una zona de paz que ya no existe, y que en todo caso cada mandatario de América Latina tendrá que ver qué hacer con su propio pellejo ante la circunstancia actual donde la indolencia y la inacción fueron actores de primera línea en el momento que Venezuela denunciaba la planificación de una agresión; en nuestra región muchos deberían de ligar que el tránsito pacífico que está intentando Venezuela fragüe de manera definitiva, y no sea de ninguna manera alterado por factores que están desesperados en una actualidad donde la realidad política no les favorece. Por eso alguien dijo por allí, de manera muy acertada, que lo peor que se podía es una interpretación errada del momento político nacional que exige la construcción de una unidad donde haya temas centrales, más allá de las diferencias, que podamos enfrentar ante cualquier factor. La exigencia de toda una nación por el fin definitivo de las medidas coercitivas unilaterales en contra de Venezuela es una oportunidad de oro para todos quienes han manifestado querer andar un nuevo momento político en el país. Ojalá no cierren esta y otras oportunidades, o momentos muy difíciles legaremos al futuro.