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Venezolanos insisten en diálogo, pero rechazan la presión militar de EEUU

2026-02-05 - 21:10

El 3 de febrero se cumplió un mes del bombardeo estadounidense contra Venezuela, un hecho que dejó huella en la memoria colectiva y que mantiene al país bajo un cerco militar en el Caribe. Desde entonces, Washington no ha retirado sus fuerzas navales ni aéreas, y las declaraciones de sus autoridades han incluido advertencias que, según analistas, buscan incidir en las decisiones políticas de Caracas bajo una lógica de coerción. En este contexto, sectores sociales y políticos venezolanos han reiterado que el país está dispuesto a dialogar, pero no bajo amenaza. “Queremos conversar, pero no con una pistola apuntándonos a la cabeza”, expresan voces ciudadanas y oficiales, en referencia a las condiciones que acompañan los contactos recientes con Estados Unidos, citadas en un artículo publicado en Xinhua. La presidenta encargada Delcy Rodríguez, confirmó que ha sostenido conversaciones con el presidente Donald Trump y con el secretario de Estado, Marco Rubio, pero subrayó que cualquier entendimiento debe basarse en el respeto a la soberanía nacional. Contradicciones en el discurso estadounidense El 28 de enero, Rubio declaró que Estados Unidos está “preparado para usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fallan”. La frase fue interpretada en Caracas como un mensaje intimidatorio, alejado del lenguaje diplomático. Al mismo tiempo, Washington ha planteado negociaciones en torno al petróleo, lo que genera una contradicción: hablar de acuerdos económicos mientras se mantiene la amenaza de nuevos ataques militares. Para las autoridades venezolanas, ningún proceso de entendimiento puede construirse sobre la base del chantaje armado. Resistencia y continuidad institucional Tras el ataque del 3 de enero, Venezuela no experimentó un colapso institucional. Las estructuras del Estado continuaron funcionando y la sociedad expresó su rechazo a la violencia externa mediante marchas y movilizaciones. El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), uno de los centros más afectados por los bombardeos, ha iniciado labores de recuperación, mientras la ciudadanía insiste en que el país sigue en pie y apuesta por soluciones políticas. La narrativa oficial destaca que Venezuela no pide privilegios, sino respeto. En las calles, las movilizaciones reclaman que cesen las amenazas y que el diálogo se construya sin condicionamientos militares. Paz y soberanía como principios El artículo de opinión publicado por Xinhua subraya que los venezolanos distinguen entre diplomacia y ultimátum, entre cooperación y subordinación. La paz, señalan, no se construye con portaaviones ni con comunicados de fuerza, sino reconociendo al otro como interlocutor legítimo. Un mes después del ataque, la sociedad venezolana insiste en que la felicidad social está ligada a la independencia, la soberanía y la libertad, principios que no pueden negociarse bajo presión militar.

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