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Villegas expresó al Nuncio preocupación por iracundia de «ciertos prelados»

2026-02-13 - 19:51

El coordinador del Programa para la Paz y la Convivencia, Ernesto Villegas Poljak, remitió una carta dirigida a la Nunciatura Apostólica para manifestar su preocupación ante la actitud de ciertos prelados de la jerarquía católica local que se distancian de los esfuerzos de diálogo y reconciliación en el país impulsados por el Ejecutivo Nacional. La misiva destaca que los miembros del Programa para la Paz y la Convivencia que se impulsa desde el Ejecutivo Nacional, ha mantenido encuentros «fructíferos y cordiales» con la directiva de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y la Compañía de Jesús . Estos acercamientos forman parte de una estrategia para cimentar el encuentro entre sectores diversos y promover la convivencia democrática que demanda la nación en el contexto actual de 2026. A pesar de los avances institucionales, la misiva destaca con inquietud la existencia de «ciertos prelados» cuya conducta contraviene el espíritu de la Encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco, dada la reticencia al diálogo y la postura de algunos pastores es descrita como un alejamiento de la «artesanía del encuentro», lo que pone en riesgo la sanación de las heridas sociales. Por otra parte, dice la misiva, algunos clérigos han sido «seducidos por la iracundia» de las las redes sociales, adoptando posiciones que profundizan la polarización en lugar de tender puentes por la paz. El texto también subraya que estas actitudes ignoran el llamado del sumo pontífice a buscar puntos de contacto y reconocimiento mutuo como hermanos, contradiciendo su propio magisterio. Petición a la Santa Sede La Coordinación del programa ha solicitado formalmente al Embajador de su Santidad que pronuncie estas inquietudes ante el Papa León XIV. El objetivo es que la guía del Santo Padre ilumine a la jerarquía eclesiástica venezolana para que prevalezca la «cultura del encuentro» sobre la «cultura del muro». «La Iglesia en Venezuela debe ser un puente y no un obstáculo en la búsqueda del bien común», reza el documento, invocando el llamado que Su Santidad hiciera el pasado primero de enero en su mensaje en la LIV Jornada Mundial de la Paz hacia una paz «desarmada y desarmante». A continuación, el texto completo de la misiva: Con la humildad y el respeto que su investidura merece, nos dirigimos a usted motivados por el espíritu de fraternidad que emana del magisterio social de la Iglesia, especialmente bajo la luz del capítulo sexto de la Encíclica Fratelli Tutti, dedicado por el Papa Francisco al «Diálogo y la amistad social». Recientemente, hemos sostenido fructíferos y cordiales encuentros con la directiva de la Conferencia Episcopal Venezolana, así como con la Compañía de Jesús en nuestro país en el marco del Programa para la Paz y la Convivencia impulsado por el Ejecutivo Nacional en cabeza de la presidenta encargada Delcy Rodriguez, —un esfuerzo que busca cimentar el encuentro entre la pluralidad de sectores diversos hacia la búsqueda de la paz y convivencia democrática que demanda nuestra nación ante momentos críticos—, pero esta expresión sincera se enfrenta a la incomprensión y la actitud contraria de ciertos prelados de la Iglesia católica local, seducidos por la iracundia de las llamadas redes sociales, circunstancia que observamos con profunda inquietud. Como bien señaló el Papa Francisco en el numeral 198 de la citada Encíclica: «El acercamiento, la expresión, la escucha, la mirada, el conocerse, el reconocerse, el buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo «dialogar»». Nos preocupa que la postura de algunos pastores parezca alejarse de esa «arquitectura de la paz» propuesta en la citada Encíclica, la cual requiere no solo de instituciones, sino de una artesanía del encuentro que involucre a todos sin exclusiones. La reticencia al diálogo de algunos individuos que representan a sus instituciones corre el riesgo de profundizar las heridas de una sociedad que anhela la reconciliación y el reconocimiento mutuo como hermanos. Le pedimos, Reverendísimo Embajador, que con la venia de estilo, eleve nuestro desvelo ante el Santo Padre para que sus oraciones y su guía iluminen a toda la jerarquía eclesiástica para que prevalezca la cultura del encuentro sobre la cultura del muro, y para que la Iglesia en Venezuela sea un puente y no un obstáculo en la búsqueda del bien común y la convivencia pacífica que nuestro pueblo merece. Abogamos por el llamado que Su Santidad hiciera el pasado primero de enero en su mensaje en la LIV Jornada Mundial de la Paz hacia una paz «desarmada y desarmante». Inspirados en la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, nos despedimos invocando su bendición para el noble pueblo venezolano. Cordialmente, ERNESTO VILLEGAS POLJAK Coordinador Programa para la Paz y la Convivencia

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