Violeta se fue oyendo «Río Manzanares»
2026-02-09 - 10:09
El primer domingo de febrero de 1967, Violeta Parra, con 49 años de edad, pasó la mañana escuchando una canción venezolana: «Río Manzanares», de José Antonio López. “Mi madre es la única estrella que alumbra mi porvenir / y si se llega a morir / al cielo me voy con ella”, dice una de sus estrofas. En la tarde, luego de repetir una y otra vez la bella melodía versionada por sus hijos Isabel y Ángel Parra, tomó un arma y se pegó un tiro en la sien. Acumulaba 49 años, mil amores, 4 hijos y una vida intensa y trashumante que se meció entre Europa y América. Al día siguiente, fue la primera vez que se hizo popular en las portadas de la prensa, mezquina en extremo con la primera latinoamericana en exhibir una exposición en solitario en el museo de Louvre, en París. Ni hablar de su inmensa y silenciosa cruzada al rescatar el folclore, renovar la poesía de la canción chilena, redimir el guitarrón, grabar canciones del acervo popular en cinco discos, introducir el charango en su país y ser la autora del himno universal que identifica a Chile en cualquier parte del mundo: Gracias a la vida, escrita un año antes de acabar con su vida, que forma parte de un disco con un título premonitorio: Las últimas composiciones de Violeta Parra. Nadie se explica con precisión las razones de su última determinación. Las penas del amor, las causas perdidas, el fin de su relación con el músico suizo Gilbert Favre, que le inspiró la conmovedora Run Run se fue pa ́l norte, también recogida en aquel LP. Hija de un profesor y una campesina, hermana de artistas como Nicanor (el antipoeta), Hilda, Eduardo y Roberto; Violeta también fue pintora, música, bordadora, poeta. Experimentaba, sin duda, la elevadísima sensibilidad que convierte a ciertos seres en esponjas emocionales, aunque lo disimulen con un carácter férreo y obstinado, como al parecer era su caso. Lo que para algunos era un hecho intrascendente o, por lo menos, salvable; para ella se convertía en una afrenta o una causa. Era fea (decía ella), divertida y violenta (decían sus allegados), y así renovó la canción, escarbando el alma de la gente olvidada que habitaba el campo chileno, hasta que ella llegó. Intensa e inmensa 1917 Nace el 4 de octubre en la provincia de Ñuble, al centro de Chile. 1932 Por consejo de su hermano, Nicanor Parra, se traslada a Santiago para estudiar en la Escuela Normal de Niñas. 1948 Graba sus primeros discos junto a su hermana Hilda bajo el dúo Las Hermanas Parra para el sello RCA Víctor. 1964 Logra un hito histórico al ser la primera artista latinoamericana en exponer individualmente en el Museo del Louvre con sus arpilleras, óleos y esculturas. 1965 Regresa a Chile e instala “La Carpa de la Reina”, concebida como un centro cultural. 1966 Graba su último y más icónico álbum, Las últimas composiciones.