Vuelta al colonialismo
2026-02-21 - 13:17
El discurso colonialista e imperial no puede, por más que quiere, dejar de reconocer la tendencia histórica que marca el declive civilizatorio occidental, la realidad de un mundo multipolar y el multilateralismo. Nada de lo cual es esencialmente bueno, en pro de un mundo en el que impere el respeto a la soberanía y conduzca a proyectos sociales que garanticen la satisfacción de las necesidades humanas, incluyendo la eliminación de todo tipo de opresión. Pero, al menos abre el abanico de opciones y alineamientos para los países pequeños en un juego de intereses mundial donde los bloques se han ido diluyendo, aunque, los polos de poder tratarán por todos los medios de conservar u obtener un sistema de alianzas que les garantice lo que requiere toda potencia de su periferia. El discurso del Secretario de Estado en la conferencia de Seguridad de Munich fue una oda a la civilización occidental y al colonialismo imperialista, conformado por Europa y Estados Unidos. De la cual siente arte parte dado su abolengo sevillano y la que rescató la maternidad de Europa orgulloso de su herencia colonialista desde tiempos de Colón. Los misioneros, soldados, peregrinos y exploradores iniciaron la expansión creando grandes imperios con la bendición de Dios. Una cruzada civilizatoria que comenzó su declive por las revoluciones comunistas que en 1945 comenzaron a expandirse e impulsar movimientos anticolonialistas con la hoz y el martillo y sin Dios. Claro que habló de armas, de control de recursos del Sur Global, pero lo medular de su discurso se centró en que Estados Unidos no podía seguir permitiendo ese declive de occidente y aunque podía hacerlo solo, quieren hacerlo con sus amigos y aliados más antiguos, emprendiendo una nueva cruzada contra las fuerzas del borrado civilizacional, renovando la mayor civilización como algo único, distintivo e irrepetible. El requisito es un cambio de subjetividad en Europa, para que recupere su fortaleza deben sentirse orgullosos de su cultura y de su herencia como una grande y noble civilización. Deben dejar de estar encadenados por la culpa y la vergüenza y olvidarse de expiar los pecados de generaciones pasadas. Él los absuelve. No le pidamos a Rubio que conozca algo sobre los orígenes africanos y orientales de Occidente. La civilización que defiende como hechura de Occidente se construyó y se construye con la vida de seres humanos y la naturaleza del Sur Global.