Y un día Sami, me rompió el corazón tras cruzar el arcoiris
2026-03-04 - 15:38
Un día me di cuenta de cuánto tiempo había pasado desde el primer día en casa. Un día fue diferente. Estabas más lenta, más calmada, más “señora”, ¿pero cómo era posible, si eras mi niña? Es que el tiempo pasó y no me dio tregua. Un día llegué a casa y aun dormías, tenía que despertarte, un día a paso cansado ibas a comer, porque comías muy bien, con ganas, con ese apetito que siempre tuviste, pero algo era distinto. Empezaste dejar comida, eso era muy raro, no era normal en ti. Pero creí que podías tener algo en la boca, una pieza que te doliera, una llaguita en la encía... ¿Cómo saberlo? No era fácil abrir tu boca para darte medicinas, menos para revisarte. De pronto, en poco tiempo, bajaste de peso, llamé al veterinario y no hubo tiempo, te fuiste y me rompiste el corazón. Contigo se fue un pedazo de mi vida, de mi alma, de mi. Porque me acompañaste en cada momento y te entregué mi corazón, aun así, el mío se quebró, cuando el tuyo ya no pudo más. Ella y yo ¿Cuántos años tenías antes de estar en mi vida? No lo sé, 2, 4, 6... no estuvo muy claro. Pero pude darte calidad de vida, calor de hogar y un hermano intenso que hoy juega solito, pero que estoy seguro aprendió mucho de ti. Tuve que cavar un hoyo en mi patio, llorar y cavar, estabas envuelta en una franela mía y aceptar que al enterrarte, me despedía de ti y sería la última vez que te vería. No corrí al veterinario, creí que eran achaques de vieja, pero algo pasaba, nunca lo sabré. Que difícil es despedir a quien te esperó, te acompañó, te mimó y te amó de manera incondicional. Un gato te acompaña, te demuestra cuánto te quiere, tiene su personalidad, pero te hace saber, lo que le gusta y lo que no. Te da señales de sus molestias y sus malestares. Mi abuelo había fallecido apenas unas semanas atrás, la tristeza estaba instalada en casa, perder a mi abuelo y después a ti...que difícil es perderte Sami, mi Sami hermosa, que difícil ha sido cubrir tu cuerpo con tierra y despedirme de ti. Si tienes un gato, cuídalo, si tienes un gato, ámalo y por sobre todas las cosas, protégelo. Tratar de entenderlo, es parte del proceso, puede ser que te rindas en el camino, pero nunca, dejes de intentarlo, de amarlo, cuidarlo, porque la recompensa es inmensa y no te arrepentirás.