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“Zar de la frontera” anunció final de operaciones migratorias en Minnesota

2026-02-13 - 00:41

El «zar de la frontera», Tom Homan, anunció este jueves el cese oficial de la Operación Metro Surge en Minnesota, tras tres meses de una ofensiva que sacudió al estado. Durante una rueda de prensa en el Edificio Federal Bishop Henry Whipple, el funcionario confirmó que el presidente Donald Trump acordó finalizar el despliegue extraordinario de agentes federales. La medida contempla un retiro progresivo de efectivos que ya comenzó esta semana y se espera que concluya durante la próxima, devolviendo la presencia migratoria a sus niveles habituales. Homan justificó la decisión al señalar que se logró una coordinación «sin precedentes» con las agencias policiales locales, lo que permite trasladar las detenciones a las cárceles en lugar de realizarlas en las calles. El funcionario defendió los resultados de la operación, asegurando que Minnesota es ahora un lugar «más seguro» tras el arresto de miles de personas, entre las que incluyó a presuntos criminales peligrosos. Sin embargo, este repliegue ocurre en un contexto de altísima tensión política y críticas por el costo humano de la intervención federal en un estado gobernado por demócratas. La retirada de las tropas federales sucede a pocos meses de las elecciones de medio término, donde el manejo de la política migratoria será un factor determinante en las urnas. La administración Trump enfrenta un desgaste significativo tras los violentos incidentes registrados durante el operativo, que incluyeron la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales. El anuncio busca aliviar la presión sobre el Ejecutivo, que ha visto cómo el rechazo a estas tácticas unifica a diversos sectores de la sociedad civil en todo el país. Movimientos sociales denuncian una «pausa estratégica» y exigen rendición de cuentas Pese al anuncio oficial, los movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos en Minnesota recibieron la noticia con un profundo escepticismo y pusieron en duda las verdaderas intenciones del Gobierno. Líderes activistas califican el retiro como una «pausa estratégica» diseñada para calmar las protestas antes de los comicios de noviembre, más que un cambio real en la política de deportaciones masivas. Denuncian que, aunque los agentes federales se retiren, la maquinaria de persecución persiste a través de la colaboración con las policías locales y el uso de nuevas tecnologías de vigilancia. La desconfianza de los grupos civiles se fundamenta en el trauma causado por meses de redadas indiscriminadas que, aseguran, separaron familias y aterrorizaron a comunidades enteras sin distinguir antecedentes criminales. Voceros de organizaciones como Indivisible Twin Cities enfatizaron que el cese de la operación no borra la violencia ejercida ni la pérdida de vidas. Para estos colectivos, la declaración de Homan ignora el reclamo de justicia por las víctimas de los tiroteos y no ofrece garantías de que los operativos no se reanuden bajo otro nombre o en otras jurisdicciones. El clima de agitación en las calles de Minneapolis no ha desaparecido con el anuncio, ya que los manifestantes exigen ahora investigaciones independientes sobre el actuar de la unidad Økokrim y el ICE. Los movimientos sociales alertan que el despliegue dejó una huella de desprotección legal que no se soluciona solo con el repliegue de los uniformados. La consigna de los activistas es clara: la lucha continuará hasta que se desmantelen las estructuras que permiten los abusos migratorios y se garantice el respeto total a los derechos de los residentes, independientemente de su estatus. Muertes, arrestos masivos y uso de fuerza El operativo que hoy llega a su fin deja un saldo de controversia marcado por la muerte de Renee Macklin Good y otro ciudadano estadounidense, hechos que la ONU llegó a catalogar como posibles ejecuciones extrajudiciales. Estos incidentes, sumados a las imágenes virales de arrestos violentos frente a niños, dinamitaron la imagen pública de la gestión de Homan en Minnesota. La implementación de cámaras corporales en los agentes, anunciada hace una semana, fue vista por los críticos como una medida tardía que no compensa la magnitud del daño infligido a la confianza ciudadana. Otro aspecto crítico es la cifra de más de 4.000 detenciones realizadas durante la Operación Metro Surge, muchas de las cuales afectaron a personas sin antecedentes penales. Los opositores subrayan que el discurso oficial de «perseguir criminales» contrastó con la realidad de persecuciones por perfil racial y el asedio a comunidades específicas, como la somalí. La discrecionalidad de los agentes federales y el uso de tácticas de «agitadores» para justificar la represión policial se mantienen como los ejes de mayor fricción en el debate nacional sobre la seguridad fronteriza. La validez de la supuesta «colaboración local» que citó Homan también es objeto de disputa, pues el gobernador Tim Walz y el alcalde Jacob Frey han mantenido una postura defensiva frente a la ocupación federal. Mientras el Gobierno intenta presentar el retiro como una victoria logística, los defensores de los derechos civiles lo ven como el resultado inevitable de una resistencia comunitaria que logró torcerle el brazo a la Casa Blanca. El legado de estos tres meses de tensión en Minnesota marcará, sin duda, el ritmo de la campaña electoral que se avecina.

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